
Observa un animal, una flor, un árbol, y mira como descansan en el Ser.
Cada uno de ellos es él mismo. Tiene una enorme dignidad, inocencia, santidad.
Sin embargo, para poder ver esto, tienes que ir más allá del hábito mental de nombrar y etiquetar.
En el momento que miras más allá de las etiquetas mentales, sientes la dimensión inefable de la naturaleza, que no puede ser comprendida ni percibida `por los sentidos, una armonía, una sacralidad que además de compenetrar la totalidad de la naturaleza, está dentro de tí















