
Cuando se está atento y uno dirige la acción y no la acción le dirige a uno, ésta resulta escueta, directa y hermosa
Dos hombres se hallaban en casa de un maestro y uno le preguntó al otro:
¿Has venido como yo a escuchar sus enseñanzas?
y el otro repuso:
No, para mí es suficiente con ver cómo se ata las sandalias