No te apresures en tu camino, ni sigas los pasos de otros. Siéntate y descansa un momento y escucha tu voz interior.

Averigua quién está haciendo la pregunta. Sólo entonces te recibirás a ti mism@ al llegar a tu propia puerta.

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lunes, 15 de marzo de 2010

Madre Tierra



En el silencio del campo me recuesto

sobre la tierra, húmeda por el sudor

de la noche y siento que de su vientre formo parte.

Ella me acoge en su regazo

blando de hojas y de musgo suave.

Miro los grandes árboles que se mecen

al compás del baile que el viento les ofrece.

Y sus hojas giran,

sus ramas se estremecen y se alargan

cual brazos ansiosos que quisieran palparse.

Por sus venas de madera corre savia

como fluye la sangre por mi carne.

Escucho el latido de la Tierra

y escucho el llamado de la Madre,

de los árboles, del viento.

Nuestra Madre

que me dice quedamente, con ternura:

"Ya vendrás,

mi refugio de silencio a integrar;

volverás al inicio de tu vida, y con tu aliento

formarás la nueva especie,

y verás

que la vida no se acaba con tu muerte,

sólo cambia,

se prolonga para nutrir así mis sentimientos

con los pálidos reflejos de tu corazón, ávido de mi silencio".

¡Madre mía!

Te conozco, te respeto.

Dios te puso en mis inicios y a ti pertenezco.

Pero déjame gozar de este momento sin temor de exhalar entre tus brazos

mi último aliento.

Madre Tierra,

de ti vengo y a ti vuelvo,

ya que todo será tuyo, y lo deseo.

Si hasta el llanto que de mis ojos brota es tu riego.

No me pidas demasiado por ahora,

pero espérame.

A ti iré con el cansancio de mis días y de mis largos inviernos.


Maria Eliana G.

viernes, 12 de marzo de 2010

El universo está vivo




El universo está vivo e impregnado de subjetividad. Causas y efectos sólo son el mecanismo que utiliza para realizar lo que quiere. Y lo que quiere es vivir y respirar a través de ti.

Para descubrir la verdad sobre esto necesitas relacionarte con el universo como si estuviera vivo. De otra manera, ¿cómo podrías saber que lo está? A partir de hoy, comienza a adoptar los siguientes hábitos:

* Habla con el universo.

* Escucha su respuesta.

* Establece una relación íntima con la naturaleza.

* Contempla la vida en todas las cosas.

* Condúcete como un hijo del universo.


El primer paso, hablar con el universo, es el más importante. No implica ir por ahí susurrando a las estrellas o iniciar una conversación cósmica imaginaria.


El hábito de considerar al mundo “allá fuera”, desconectado de ti, está muy arraigado; todos compartimos un prejuicio cultural que reserva la vida sólo para plantas y animales, y concede inteligencia exclusivamente al cerebro.


Tú puedes empezar a derribar esta creencia reconociendo cualquier pista de que los mundos interno y externo están conectados.

Ambos tienen la misma fuente; están organizados por la misma inteligencia profunda; se responden entre sí.

Cuando digo que puedes hablar con el universo quiero decir que puedes conectarte con él.

Sí te sientes deprimido por un día gris y lluvioso, por ejemplo, considera lo gris de tu interior y del exterior como el mismo fenómeno con aspectos objetivo y subjetivo.

Si vas de regreso a casa después de trabajar y una intensa puesta de sol atrapa tu mirada, considera que la naturaleza quería llamar tu atención, no que tú y la puesta de sol tuvieron solo un encuentro accidental.

Tu existencia se entrelaza con el universo, no por azar sino por intención.


Cuando veas que la vida existe en todas partes, reconoce lo que ves. Al principio puedes sentirte extraño haciendo esto, pero eres un cocreador y tienes el derecho de apreciar las pautas de conexión que has formado.

Conducirte como un hijo del universo no es un juego de fingimiento cósmico. Tú existes en todas partes en el espacio-tiempo, un hecho científico al que llevamos un paso adelante diciendo que este momento en el espacio-tiempo tiene un propósito especial en tu mundo.

Es tu mundo, y al responder a él de esa manera, empezarás a notar que te responde: * Algunos días todo sale bien.

* Algunos días todo sale mal.

* En ciertos momentos te sientes inmerso en el ritmo de la naturaleza.

* En ciertos momentos sientes como si desaparecieras en el cielo o el océano.

* A veces sabes que siempre has estado aquí.

Son ejemplos generales, pero puedes estar alerta a momentos que parecen hechos sólo para ti. ¿Por qué ciertos momentos parecen tener una magia irrepetible? Sólo tú puedes saberlo, pero no lo sabrás si no te sintonizas primero con el sentimiento. El símil más cercano que se me ocurre en esta clase de relación privilegiada es la que se da entre personas que se aman: los momentos ordinarios están impregnados de una presencia o peculiaridad que no podría sentir una persona ajena.

Algo totalmente irresistible atrae nuestra atención cuando estamos enamorados; una vez que lo hemos experimentado, no se olvida fácilmente. Sentimos como si estuviéramos dentro de la persona amada y ésta dentro de nosotros. Nuestra fusión con algo más grande que nosotros es una fusión de dos subjetividades. Se le ha llamado relación “tú y yo”, o la sensación de ser como una ola en el océano infinito del Ser. No permitas que nombres y conceptos te distraigan. No hay una manera determinada para relacionarte con el universo. Sólo relaciónate a tu modo. Un niño pequeño, , encuentra su camino hablando con árboles y dragones invisibles. Ésa es su relación privilegiada. ¿Cuál será la tuya? Estremécete de expectación y descúbrelo.


de el Libro de Los Secretos