y escucho el llamado de la Madre,
de los árboles, del viento.
Nuestra Madre
que me dice quedamente, con ternura:
"Ya vendrás, mi refugio de silencio a integrar;
volverás al inicio de tu vida, y con tu aliento
formarás la nueva especie, y verás
que la vida no se acaba con tu muerte,
sólo cambia, se prolonga
para nutrir así mis sentimientos
con los pálidos reflejos de tu corazón
ávido de mi silencio".
