No te apresures en tu camino, ni sigas los pasos de otros. Siéntate y descansa un momento y escucha tu voz interior.

Averigua quién está haciendo la pregunta. Sólo entonces te recibirás a ti mism@ al llegar a tu propia puerta.

lunes, 14 de junio de 2010

Ärbol seco



Diez años esperó que el árbol seco

floreciera de nuevo.

Diez años con el hacha aguzada y temblorosa,

pero el árbol sólo exhibía sus desnudos brazos,

la percha de la urraca y de los cuervos.

Cortóle al fin, y, de repente,

vio su corazón verde, borbotón de savia;

un año más, y hubiera florecido.



José Jiménez Lozano