
La actitud paciente nos ayuda a conectar más plena, lúcida y sosegadamente con el momento y la actividad que llevamos a cabo.
La impaciencia nos hace compulsivos y nos impide detenernos y sentir el instante en toda su gloria.
La impaciencia nos impide el aprendizaje vital de momento en momento, pero la paciencia lo hace posible y da una diferente calidad a la realidad del momento.
Un ctivo y acaudalado hombre estaba empeñado
en tomar una taza de té con un apacible sabio.
El sabio le dijo:
Tomaremos cualquier dia la taza de té.
Pasaron las semanas. El sabio y el hombre acaudalado
se cruzaron por la calle y el primero repitió:
Tomaremos cualquier dia una taza de té
Transcurrieron unos meses y volvieron a encontrarse,
ocasión que aprovechó el sabio para decir:
Tomaremos cualquier dia una taza de té
Pero ¿Cuándo será ese día? preguntó malhumarado
e impaciente el hombre acaudalado
Y el sabio repuso:
Si no va acompañada de paciencia y sosiego,
una taza de té no sabe igual
Tomaremos cualquier día esa taza de té
la filosofía del sosiego