
La máxima cristiana es: ama a tu prójimo como a ti mismo.
Pero ¿cómo voy a amar a los demás si no me amo a mí mismo?
Lo primero es ser amoroso contigo mismo.
Lo primero es ser amoroso contigo mismo.
No seas duro; sé suave. Interésate por ti mismo.
Aprende a perdonarte -una y otra y otra vez- siete veces, setenta y siete veces,
setecientas setenta y siete veces.
Aprende a perdonarte a ti mismo.
No seas duro; no te muestres antagonista con respecto a ti mismo. Entonces florecerás.
Y en ese florecimiento atraerás alguna otra flor.
Es natural. Las piedras atraen a las piedras; las flores atraen a las flores.
Y entonces hay una relación que tiene encanto, que tiene belleza, que tiene bendición.
Y si puedes encontrar una relación así, tu relación crecerá y se convertirá en oración, tu amor se convertirá en éxtasis, y a través del amor sabrás
qué es Dios.
qué es Dios. Ecstasy: The Forgotten Language, cap. 2.